Las cosas pasan, la vida se entretiene, corre, se acelera o se detiene. La gente no para, como hormiguitas llevando a cuestas su peculiar miguita de pan. El otro día sentí que todos éramos lo mismo. Como en una peli de ciencia ficción, sentí como todas las personas que había a mi alrededor era yo yendo a trabajar aquí, a visitar a tal persona allá, a comprar el pan, yendo al cole, viniendo del estanco. Vi a las mujeres y a las niñas como mi madre, y a los hombres y a los niños como mi padre. Algo intelectualmente paronoico, pero así lo sentí. En realidad fue bonito sentir esa unión con lo que llamamos «el otro».
En un plano más concreto, pasa la vida y hay los que empiezan su nueva carrera profesional, las que buscan el equilibrio con su pareja, el que reinicia su vida lejos de la que fue su prometida, aquél de que quiere huir de las balas. Una que ya no espera esa llamada, otra que se muda de casa, el que duerme en el cajero y el que pasa su vida como portero de escalera. Y también los hay que practican el intercambio de parejas en locales para evitar la infidelidad, leí hoy en el periódico, ¿por qué no?. Para gustos, los colores.
2 comentaris:
Para gustos, los colores. Efectivamente. A mi me gusta el arco-iris.
:))
Siempre suyo
Un completo gilipollas
A mí también, y más en un día gris como el de hoy, que digo gris, está negro el cielo y es mediodía!!!
Petons,
Núria
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