Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
Gioconda Belli
Quines coses escric
dijous, 8 de març del 2012
dimarts, 16 d’agost del 2011
El espíritu del peregrino
Acabo de volver del camino primitivo, camino por el interior de Asturias, camino por el interior de mí misma.
Vuelvo relajada, vacía de cosas viejas, rellena de cosas nuevas. Sobre todo de nuevos sentimientos. Y, entre ellos, el de querer compartir lo que yo considero que es el espíritu del peregrino:
En este viaje he aprendido que el peregrino es:
: El que saluda siempre a la gente por la calle
: El que habla con desconocidos como si no lo fueran
: El que no tiene pereza de levantarse por la mañana para ir a trabajar-caminar
: El que comparte todo con los compañeros de viaje
: El que se muestra tal como es sin miedo a los juicios de valor o al rechazo
: El que no juzga por la apariencia
: El que no rechaza por la apariencia
: El que ve algo muy especial en cada uno de los que le rodean
: El que vive con poco y es muy feliz por ello
: El que disfruta de escuchar durante horas a los demás
: El que disfruta de los pequeños detalles del día a día
: El que agradece despertarse un día más y seguir caminando
: El que se queja poco de sus dolores porque descubre que forma parte natural de la vida
: El que agradece el dolor porque siente que está vivo
: El que se enfrenta a sí mismo durante todas las horas del día
: El que se supera con cada paso que da
: El que tiene una meta y sabe que tarde o temprano llegará a ella
: El que sabe que la meta no un objetivo si no un motivo para seguir caminando
: El que encuentra su felicidad dando a los demás
: El que encuentra su felicidad caminando al lado de sus compañeros, acompañando y sintiéndose acompañado
: El que suda durante muchas horas al día y se alegra de hacerlo porque sabe que avanza con su esfuerzo y su dedicación
: El que agradece profundamente una ducha, un abrazo, un café por la mañana, un trozo de pan cuando tiene hambre, un techo bajo el que dormir, una cerveza por la tarde, el sonido de los pasos, del tambor y de la flauta, de las historias grandes y pequeñas, del calor humano y animal, de la naturaleza, del amor y de la filosofía, de la física y la química, del espíritu, del alma, del cuerpo que le ha sido dado y que le permite vivir la vida, de los días que vive y de la gente que se cruza en su camino.
Deseo mantener las enseñanzas y seguir aplicándolas en mi día a día. Eso es lo que realmente he decidido en el camino. No si quiero ganar más dinero, cambiar de ciudad o seguir estudiando. He decidido que quiero mantener ese estado interior, ese espíritu peregrino, la actitud en el día a día ante las pequeñas cosas de la vida.
El abrirme sin miedo, el seguir amando sin miedo al rechazo o al que dirán, el no forzarme ni forzar a los demás, eliminar las prisas y los pensamientos atropellados, no sentir el aburrimiento ni las rutinas como tal. Mantener la pausa, la calma, la apertura ante mí y sobre todo ante los demás. El respertarme y amarme tal como soy, con mis maravillas y mis errores, y verme a mí misma como el origen de todo ello, como artífice de mi vida, como motor del movimiento. Sin prisa, sin pausa. Con calma, con alegría, con templanza, en busca del equilibrio. Seguir caminando hacia algún lugar, disfrutando profundamente del camino.
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