Bajaba y me paré en el cruce de nápoles, con mi gorro negro cubriéndome las orejas y mis medias azul pitufo entresaliendo por debajo de los pantalones. De repente unos ciclistas con el equipo completo me rodearon y a mí me dio la vergüenza por ser ciclista tan urbanita. Iban jocosos haciéndose bromas y contándose historias entre ellos, tan tranquilos, un jueves a las 9 de la mañana.
–Sí, –dice uno- cuando llego a casa me apunto en una libreta lo que no le gusta, para acordarme cuando vuelva a verla…
2 comentaris:
Hola Nur.
He visto que estarías interesada en colaborar con El Microrrelatista.
Me voy mirando tu blog y te digo algo más adelante.
Este micro que acabo de leer me gusta bastante.
Un beso.
Torcuato. Todo nuevo bajo la luna.
Hola, Torcuato!
Gracias por tu comentarios. Verás que no escribo sólo microrrelatos. Mi idea era hacer una aportación puntual a vuestro blog, precisamente con esta historieta. Un saludo,
Núr
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