- Qué, ¿sorpresa, no?
O algo similar, y aunque por un lado pensé que el comentario fue poco afortunado, por el otro me dije, joder, pues tiene razón. ¿Qué otra cosa es una mala noticia si no una sorpresa?
Y ya no pude quitarme de la cabeza la canción de «La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay, Dios». Que te vengan a la cabeza canciones alegres cuando estás hecha un trapo también es una sorpresa, y un poco putada, por qué negarlo.
En fin, sólo espero que la sorpresa traiga consigo un final feliz. Sólo eso.
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