dimecres, 1 de setembre del 2010
No te quedes inmóvil al borde del camino
La ilusión a veces es mejor que la medicina. Ayer vi la peli de Woody Allen, «Conocerás al hombre de tu vida». Qué montón de desencuentros. Me reí y la peli me gustó (soy incondicional de Allen) pero me desagradó que Mr. Woody haya visto la historia esta vez desde el otro lado.
Desde el lado de los que se quedan sin nada, del lado de los que llegan tarde, de los que no se enteran de lo que realmente está sucediendo, o simplemente de los que la vida le da sorpresas no demasiado agradables.
Excepto la Sra. Helena, que deja las medicinas y se engancha a la ilusión, la ilusión que le proporciona una farsante, ¡pero le funciona, oye! Qué más da que sea una mentira si funciona, como el efecto placebo, o como la visualización positiva. La pitonisa le dice «You'll meet a tall dark stranger», y ella se lo cree, tanto, tanto, que lo conoce... Evidente.
Me encanta el momento en el que la Sra. Helena llega súper emocionada a casa de su hija y le dice, como si le acabaran de revelar el misterio de la gallina de los huevos de oro: «-Yo ya he vivido antes». A partir de esta revelación, el personaje decide que vivir es hermoso, pues tienes otras vidas en las que puedes hacer o vivir todo lo que en ésta no has podido. Y qué bonito sería si fuéramos capaces de pensar así, ¿verdad?
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